Salen de mí vocales rojas mientras oprimo esta ciudad entre los muslos.
Abierta,
duermo hacia el silencio.
Dicen de mí, almíbares.
Un té negro y fuerte,
rasposo como lengua de gato.
Xanthis. Sanctis.
Delgada y quebradiza,
con piernas de humo,
floto en el insomnio.
Escribo una fruta roja,
sangrante como agua de hibiscos.
1 comentarios:
Hermanos poetas, jorobados romanticólicos, rezad conmigo:
“Padre nuestro,
que estás escondido en los cielos,
vitalicio sea tu nómina;
venga a nosotros tu astucia;
hágase tu voluntad
en los mercados y los bancos.
Danos hoy el préstamo de cada día;
perdona a los gobiernos,
como también perdonas a los capitalistas
que tanto nos joden;
no nos dejes caer en banca rota,
y líbranos del banco central.
Amén.”
Ez.La.
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