Lamo la dura sangre de tu ortiga
Tiro mi lengua bifurcada
Soy flor de miel, pies de lis
hundo mis manos en tu herida
Córtame la mejilla,
seco cachorro asirio.
Como un seco rescoldo
prendes tus velas cínicas.
Sirvo a su vicio desusado,
azuzado cachorro tímido.
Muéstrame la nalga,
mira cómo quema la mirra
Tus gracejos son tortura
Nunca nada más habrá que te lastime
más que esta lumbre repetida.
miércoles, abril 28, 2010
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