jueves, diciembre 22, 2011

Clavículas


Cuaja el vértigo en tus ojos,
un suplicio de peces traga la piedra de tu lengua:
pájaros lúcidos al borde de las clavículas

Los cabellos pulpos enredados en los dedos
Piernas puras como esclusas
No hay más poder que éstas,
mis clavículas.

sábado, octubre 22, 2011

Bienaventuranza


Te he visto hermano peinando mi pelo como se acaricia un perro.

Las flores de la noche haciendo gestos.

-El cuerpo como tallo-

Las manos extendidas hasta la lengua.

Y la cabellera escandida:

pan de bienaventuranza.

(Con ajíes tendidos en los brazos).

sábado, julio 02, 2011

Lobo atado


Dame un vaso de agua de tu regazo de hielo,
cuídame de los dientes helados,
me despedaza esta flor que crece debajo de mi lengua

Tómame la carne sin confines,
este débil pulso
Protégeme de los surcos de hiel,
de mi verbo ácido

Yo,
que trencé mis muertos a mis cabellos
que me adormecí en su olor,
quiero volver a coser estas costuras

No quiero añorar más al hermano suelto,
lobo atado,
ovillado a mi cintura,
casi azul.

viernes, mayo 13, 2011

Luz en la luz



"Me mira el animal que calla". A.G.

jueves, abril 21, 2011

miércoles, marzo 23, 2011

Agua de Jamaica


Salen de mí vocales rojas mientras oprimo esta ciudad entre los muslos.

Abierta,

duermo hacia el silencio.

Dicen de mí, almíbares.
Un té negro y fuerte,
rasposo como lengua de gato.

Xanthis. Sanctis.

Delgada y quebradiza,
con piernas de humo,
floto en el insomnio.

Escribo una fruta roja,
sangrante como agua de hibiscos.

Agua de Jamaica





I.

Pienso en la fruta morada,
sabrosa como agua de hibiscos.

Agua de Jamaica, de Jaramillo.

Tengo la lengua afilada como un estilete.
Un ojo que ve y otro que no.

Y la boca del volcán sujeta a mis palabras.

domingo, febrero 06, 2011

Rituales, Ed. Estuario, Montevideo, enero 2011

Ataviada con el pubis crónico

por Aldo Mazzucchelli
*


"No es fácilmente "femenina" la escritura de Melisa Machado, sino escritura sabia a secas, que por eso se niega a aceptar un lenguaje que la gramática ha hecho macho por el poder de la costumbre y la costumbre del poder. Sensibilísima al lenguaje es, y lo trastoca, para decir el mundo desde su experiencia directa. Rulo que riza y zafa de cualquier retórica "feminista", ella es su experiencia misma usando los materiales masivos, mitológicos, que digiere, como grandes rocas, en el agua regia de su palabra propia, que viene de una experiencia de mujer que conoce la mercurial dualidad. Pasa apenas, en istmo angostísimo, el lenguaje por su experiencia de lo femenino, un femin-istmo irrepetible".
"Inscribir la poesía de Melisa Machado en una retórica de "lo femenino" (y de lo femenino como marca distintiva de la poesía "uruguaya") es a esta altura tan facil que ese discurso garantizaría ya opacar eso mismo que se propondría mostrar. Está ella más cerca de algunos hombres que de algunas mujeres, y más cerca de algunas mujeres que de algunos hombres. Genealogías consagradas y largamente evidentes, una línea de la erótica femenina que empieza por Delmira Agustini, que tiene en primeros poemarios de ese tono una luego domesticable voz en Juana de Ibarbourou, y que encuentra sus retortas y sus como infantiles perversidades, casi perversas pero en su lugar muy feéricas, en Marosa di Giorgio, la acepta sin pestañear. Pero en la misma huella estuvieron, y mucho más cerca de ella acaso en la plutónica y tensa amistad de erótica y muerte, Herrera y Reissig y su correduría neobarroca con Echavarren y Espina a la cabeza. En cambio, otras escrituras "femeninas" (especialmente Sara de Ibáñez, Ida Vitale, Amanda Berenguer y Circe Maia) u otras pocas poetas de calidad comparable, pero cuyas tonalidades edifican más del lado de una mensura o mesura de lo pensable, parecen quedar al margen de una genealogía no solo posible sino, a esta altura, completamente obvia. Precisamente, lo interesante en la poesía de Melisa Machado será aquello que se mueva o que agregue o que la rebele, andrógina y triple, ante ese canon que amenaza ya engullirla y consolidar su voz en retórica".
*Poeta y ensayista. Autor entre otros de Wysiwig (poesía: Artefato, 2004), y de La mejor de las fieras humanas. Vida de Julio Herrera y Reissig. (Taurus, 2010). Profesor de la universidad de Brown, obtuvo su PhD en Stanford con una tesis sobre el Tratado de la imbecilidad del país de Herrera y Reissig que publicó en su totalidad por primera vez (Taurus, 2a ed. 2007).